27 de septiembre de 2022

OCU denuncia problemas de seguridad en dos sillitas de coche infantiles

– Se trata de la Urban Kanga Uptown TV107 y la Walser Child Seat Noemi

MADRID, 08 (SERVIMEDIA)

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advirtió este miércoles de problemas de seguridad en las sillitas de coche infantiles Urban Kanga Uptown TV107, diseñada para niños de nueve a 18 kilos de peso y de uno a cuatro años de edad, y la Walser Child Seat Noemi, para niños de 15 a 36 kilos de peso y de cuatro a 12 años.

Así lo desvela un análisis que ha realizado a varias sillitas de coche para niños y según el cual la primera no superó la prueba de impacto lateral ni la de toxicidad de materiales y la segunda tampoco superó la prueba de toxicidad.

En concreto, la prueba de impacto frontal se realiza a una velocidad de 64 kilómetros/hora, mientras que la de impacto lateral se hace a 29 kilómetros/hora contra una superficie girada 10º que penetra unos 10 centímetros en el coche y para evaluar las fuerzas y aceleraciones que soportaría el cuerpo del niño, entre otros análisis.

Además, la organización analiza en un laboratorio la presencia de sustancias tóxicas en los materiales de la silla, como es el caso de ciertos retardantes de llama que se han encontrado, ya que, subrayó, «los bebés suelen chupar todo lo que tienen a mano».

A raíz del estudio, la asociación recomendó el uso de al menos dos sillas durante la etapa de crecimiento del niño y recordó que, según su último análisis de precios, pueden encontrarse «buenas sillas, seguras, ergonómicas y fáciles de usar» para niños de hasta cuatro años desde 165 euros y desde 70 euros para edades superiores, hasta que midan 135 centímetros, o, «idealmente», hasta que alcancen los 150 centímetros de altura.

Tras reconocer que una vez que el niño cumpla los cuatro años de edad y pese más de 15 kilos es legal utilizar alzadores homologados, alertó de que estos asientos «no garantizan una protección suficiente en caso de impacto lateral». Por el mismo motivo, desaconsejó quitar el respaldo de la silla infantil, aunque algunos modelos lo permitan.

En paralelo, también rechazó el empleo de dispositivos como los protectores de hebilla del arnés, los cinturones dobles o los extensores, al entender que son sistemas no homologados que «pueden dificultar» la acción de «desatar» al niño en caso de urgencia o incluso «disminuir la seguridad» de la silla. «De hecho, algunos son contrarios a la normativa», criticó, para, a continuación, exigir que se retiren del mercado.

«Por corto que sea el viaje, por poco que le guste al pequeño, no cedas», solicitó la organización a los progenitores, a quienes insistió en que usar una silla de seguridad «es indispensable». «Y el resultado se deja sentir, ya que, con uno de estos asientos se divide por cuatro el riesgo de sufrir heridas graves en caso de accidente», sentenció.