7 de octubre de 2022

Proponen a la DGT que instaure Rutas de Alta Protección Ciclista

– Con 10 km/h menos de límite y el doble de controles de alcohol y drogas, según PONS Mobility

MADRID, 28 (SERVIMEDIA)

PONS Mobility, consultora especializada en movilidad responsable, propondrá a la Dirección General de Tráfico (DGT) que incluya en el Reglamento General de Circulación la figura jurídica denominada ‘Rutas de Alta Protección Ciclista’ con medidas como mapeo y señalización específica de vías, duplicar los controles policiales de alcohol y drogas, y disminuir en 10 km/h el límite de velocidad durante esos tramos de alto uso de bicicletas.

Fuentes de la DGT informaron a Servimedia de que esa propuesta aún no ha llegado al organismo y que será estudiada cuando sea planteada formalmente.

Esas rutas afectarían a determinadas carreteras y horarios con altas intensidad de uso ciclista en España. Desde 2018 hasta 2021, según datos provisionales de la DGT y el Servicio Catalán de Tránsito (SCT), un total de 236 ciclistas fallecieron atropellados en España.

La venta de bicicletas se ha incrementado en los últimos siete años desde un millón de unidades a más de un millón y medio en 2021, según la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE).

De las 1.571.368 bicis nuevas que se vendieron el año pasado en España, la bicicleta de carretera ha pasado de 105.776 unidades vendidas en 2020 a 159.935 en 2021,un 66,11% más.

«La convivencia entre vehículos de motor y bicicletas en estos entornos debe ser objeto de especial tratamiento que minimice los conflictos y garantice de forma permanente la seguridad de los ciclistas. Se trata de trabajar con metodología similar a la del lugar de trabajo en la regulación de prevención de riesgos laborales», apuntó Ramón Ledesma, asesor de PONS Mobility.

MEDIDAS

Las ‘Rutas de Alta Protección Ciclista» incorporarían medidas para ofrecer una mayor garantía de seguridad. Una de ellas sería un mapeo de los principales tramos de alta intensidad de uso de bicicletas, tras lo cual se crearía una señalización específica, tanto física como electrónica, que permitiría informar y trasladar a los usuarios que se encuentran en un entorno de alta densidad ciclista. La señalización sería doble: vertical (fija o variable) a la entrada de la ruta y horizontal (marcas viales periódicas en el tramo que recuerdan el tramo al conductor).

Otra supondría duplicar los controles policiales de alcohol y drogas para que los conductores sepan que la vigilancia de los agentes es más intensa que en cualquier otra carretera.

También acarrearía la disminución de la velocidad genérica de la vía en 10 km/h y la instalación de radares de tramo específicos, dado que el problema principal de la convivencia en la carretera entre ciclistas y conductores de vehículos de motor es la diferencia de velocidades entre ambos.

Además, se incorporaría tecnología y conectividad a vehículos y vías para que la protección de casco o bicicleta conectados sea más eficiente. La protección vendría por la alerta telemática que los conductores de vehículos de motor reciban en sus vehículos advirtiendo de la presencia de ciclistas unos metros más adelante.

Por último, las nuevas rutas conllevarían el mantenimiento específico y la limpieza de arcenes, que realizarían regularmente los gestores de las carreteras.