4 de marzo de 2024

Los cruceros de la UE emiten tanto azufre tóxico como 1.000 millones de coches

– Barcelona fue el puerto más contaminado en 2022, según Transport & Environment

– La contaminación de esos barcos en los puertos comunitarios supera los niveles previos a la pandemia

 

MADRID, 15 (SERVIMEDIA)

Los 218 cruceros que visitaron puertos de la UE el año pasado emitieron una cantidad de óxidos de azufre (SOx) similar a los de 1.000 millones de coches, pese a la introducción de un nuevo límite máximo de azufre en el combustible de los barcos, en vigor desde 2020 tras establecerlo así la Organización Marítima Internacional (OMI).

Así se desprende de un nuevo estudio realizado por la federación europea Transport & Environment (T&E) y dado a conocer este jueves.

Las emisiones de contaminantes atmosféricos tóxicos en torno a los puertos europeos procedentes de los cruceros superaron el año pasado los niveles anteriores a la pandemia de la covid-19.

No obstante, los contaminantes en el puerto de Venecia (Italia) disminuyeron un 80% tras la prohibición impuesta por esa ciudad a los grandes cruceros, lo que demuestra que «es posible» luchar contra la contaminación atmosférica, según T&E, que reclama «una mayor electrificación en los puertos para salvar vidas».

«La pandemia dio un respiro momentáneo a las ciudades portuarias, pero este efecto ya ha llegado a su fin. El turismo de cruceros ha vuelto y destinos como Barcelona y Atenas vuelven a asfixiarse con la contaminación tóxica del aire provocada por los cruceros», indicó Constance Dijkstra, responsable de la campaña de transporte marítimo de T&E.

Dijkstra recalcó que «el caso de Venecia ha demostrado que es posible luchar contra la contaminación de los cruceros, pero prohibir su entrada no es la única solución». «Los puertos pueden reducir significativamente los niveles de contaminación obligando a los buques a conectarse a la red eléctrica del puerto en lugar de quemar combustibles fósiles en sus motores auxiliares, así como apoyando el uso de combustibles renovables de cero emisiones», apostilló.

En comparación con 2019, el número de cruceros, el tiempo que pasan en los puertos y el combustible que consumen aumentaron el año pasado casi un 25%. Esto se tradujo en un aumento de un 9% en las emisiones de SOx, un 18% en las de NOx (óxidos de nitrógeno) y de un 25% en las de PM2,5 (partículas finas), tres de los principales contaminantes atmosféricos tóxicos.

BARCELONA

Barcelona fue el año pasado el puerto más contaminado de Europa, seguido de Civitavecchia (al noroeste de Roma, Italia) y el del Pireo, en Atenas (Grecia). En la capital catalana, los cruceros emitieron casi tres veces más SOx que todos los coches de la ciudad. Los límites de SOx para los coches en Europa son 100 veces más estrictos que los de los barcos.

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Por otro lado, Venecia mejoró significativamente. Tras la prohibición de la entrada de grandes cruceros establecida en esa localidad italiana en 2021, pasó de ser el puerto más contaminado por cruceros en 2019 a bajar al puesto 41 en 2022, lo que provocó un descenso del 80% en las emisiones de SOx.

Sin embargo, eso no impidió que Italia superara a España como el país más contaminado por cruceros de Europa. Aunque el Mediterráneo se lleva la peor parte de la contaminación por cruceros, Noruega ocupó el cuarto lugar de la clasificación e incluso registró el mayor tráfico de cruceros de todos los países, aunque con buques más pequeños.

El operador más contaminante fue MSC Cruceros, cuyos buques emitieron casi tanto SOx como todos los vehículos de pasajeros de Europa. Contabilizando todas sus filiales, el grupo Carnival fue el que más contaminó.

Muchos operadores de cruceros como MSC están invirtiendo en el uso de gas natural fósil (en su forma licuada, GNL) como alternativa de combustible supuestamente más limpia. El gas natural se compone fundamentalmente de metano (CH4). En lo que va de año, más del 40% de los encargos de nuevos cruceros son de propulsión con GNL.

Estos buques no son tan dañinos en términos de contaminación atmosférica como los que usan combustibles convencionales (como el fuelóleo pesado), pero resultan muy perjudiciales desde el punto de vista climático debido a las fugas a la atmósfera de metano sin quemar de sus motores, según el informe.

El metano, además de un combustible fósil, es un potente gas de efecto invernadero que provoca un calentamiento 80 veces mayor que el CO2. El buque MS Iona de P&O, por ejemplo, emitió tanto metano a la atmósfera como 10.500 vacas a lo largo de un año.

«Cambiar el petróleo por el gas es como cambiar el tabaco por el alcohol. Puede que ayude al sector de los cruceros a reducir la contaminación atmosférica, pero es terrible desde el punto de vista climático», concluyó Dijkstra.