19 de julio de 2024

El riesgo de trombosis aumenta en viajes de más de cuatro horas por carretera

– Según la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia

– Hoy comienza la primera operación salida del verano

MADRID, 30 (SERVIMEDIA)

La Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) recordó este viernes, coincidiendo con el inicio del dispositivo especial de la Direccion General de Tráfico (DGT) para el verano, que los viajes prolongados en carretera pueden multiplicar por dos e incluso triplicar el riesgo de ‘trombosis del viajero’.

Esta patología, conocida también coloquialmente como síndrome de la clase turista, se refiere a padecer un episodio de tromboembolismo venoso (TEV). Se trata de la formación de un coágulo en las venas de las piernas con el riesgo de que se desprenda y pueda emigrar hasta la circulación pulmonar, provocando enfermedades de mayor riesgo.

El presidente de la SETH, Joan Carles Reverter, destacó que la incidencia de estos episodios trombóticos «dependerá del tipo de duración del viaje y de determinados factores de riesgo individuales».

«Hoy sabemos que cualquier viaje prolongado también en coche o tren puede favorecer la trombosis», indicó Reverter, puesto que este tipo de situaciones suelen atribuirse a los viajes en avión.

Según los especialistas, la asociación entre la trombosis venosa y un desplazamiento prolongado es «más evidente» en viajes superiores a cuatro horas y, sobre todo, en los que superan las ocho horas de duración.

Según Reverter, la aparición de la trombosis es «algo imprevisible, ya que puede afectar días o semanas después de la realización del viaje en cuestión». No obstante, también se han descrito casos inmediatamente después del desplazamiento.

FACTORES DE RIESGO

La incidencia de tromboembolismo venoso es de una por cada 1.000 personas al año, pero el número de casos es mayor en personas que realizan viajes que superan las cuatro horas y con una edad avanzada u otros factores de riesgo. Según la SETH, el principal problema es que la mayoría de esos coágulos no producen síntomas inicialmente y, por tanto, son difíciles de diagnosticar.

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Los factores de riesgo que pueden favorecer la trombosis venosa son la edad avanzada, antecedentes de trombosis previas, cirugía o traumatismo reciente, embarazo, uso de anticonceptivos orales, obesidad, cáncer o predisposición genética a la trombosis. Durante el viaje, uno de los factores principales es la inmovilización.

Otros de los estímulos de la coagulación de la sangre, además de la inmovilización prolongada, son la deshidratación, el descenso de los niveles de oxígeno y una reducida presión atmosférica (hipoxia hipobárica).

En general el diagnóstico clínico se basa en la presencia de dolor, edema y enrojecimiento de la pierna, en un tramo de la misma (encima o debajo de la pantorrilla). El dolor suele aumentar cuando se presiona a nivel de los gemelos en la pierna afecta. La confirmación de la trombosis debe establecerse mediante una prueba sencilla e incruenta empleando ultrasonidos (ecografía doppler).

La SETH recomendó a las personas sin factores de riesgo que realizan viajes prolongados que eviten llevar ropa que comprima, mantener una hidratación adecuada y realizar ejercicio regular con paseos durante el vuelo o ejercicios de contracción y extensión de las piernas.

En algunas personas de riesgo, además de esas medidas generales, aconsejó el empleo de medias que mantengan una presión moderada en la pierna o el uso de fármacos que interfieren la coagulación de la sangre, como las heparinas.