27 de octubre de 2021

Opel convierte su legendario Manta en un coupé eléctrico

Thomas Geiger (dpa) – Aquí una mancha de aceite en el suelo, allá un poco de grasa en la pared y, sobre todo, un maravilloso y antiguo aroma a laca, cuero, cera y parafina: bienvenidos a la colección de coches clásicos del fabricante alemán Opel en su sede de Rüsselsheim, en las cercanías de Fráncfort.

La estrella actual de la exposición, sin embargo, armoniza solo a primera vista con los más de 100 coches clásicos que Opel ha engalanado en esta planta de su pabellón de exposiciones.

Porque lo que brilla bajo las luces del escenario y parece un Manta GT/E original en amarillo neón realmente desordena la línea de tiempo. Construido en 1974, pero restaurado en 2021 y equipado con la tecnología del mañana, este ejemplar único es algo así como la respuesta de Opel al DeLorean de la película de culto «Regreso al futuro».

Esta máquina del tiempo sobre ruedas arranca sin el potente rugido con el que Marty McFly y Doc Brown ponían en marcha su DeLorean en la película, ya que el nuevo Manta funciona con electricidad. Mientras que otros coches clásicos tartamudean al arrancar en frío, el Manta GSe Elektromod susurra como un Opel Corsa-e al abandonar el salón.

Lástima que en las instalaciones de la fábrica haya un estricto límite de velocidad. En lugar de los 105 CV del modelo deportivo GT/E original de antaño, la ficha técnica del nuevo Manta indica ahora 108 kW/147 CV. El motor eléctrico de 255 Nm, antaño algo difícil de imaginar, suministra el máximo de potencia en cuestión de segundos.

No es de extrañar que el coche sea realmente rápido. Por suerte, el límite de velocidad regulada solo se alcanza por encima de los 130 km/h, y el conductor se familiariza tan rápidamente con la inusual interacción entre el accionamiento eléctrico y la caja de cambios manual que muy pronto está en condiciones de aprovechar al máximo el potencial del vehículo.

La conversión del mismo obtuvo la bendición del organismo alemán de certificación técnica, TÜV, y gracias a eso unos minutos después el Manta se ha incorporado al tráfico callejero fluido con una batería que garantiza autonomías de hasta 200 kilómetros.

Al igual que los bloques de iones de litio en el maletero y bajo el asiento trasero, el motor fue suministrado por un proveedor, y no es el único acelerador de partículas en la línea de tiempo. Opel se ha tomado en serio la idea del «restomod», es decir, la modernización de un automóvil clásico, que actualmente es popular entre muchos tuneadores, diseñadores y restauradores.

En su interior, el Manta está equipado con la cabina digital Pure-Panel del modelo Mokka, y la banda sonora del recorrido de prueba proviene de una caja Bluetooth. En el lugar que ocupaba la rejilla del radiador se ha colocado ahora una pantalla negra en la que parpadean mensajes luminosos con tecnología LED.

«Con esto se cierra un círculo», asevera Pierre-Olivier García, del equipo de diseño de la marca. «Porque fue principalmente el Manta el que nos inspiró para crear la llamada cara Vizor, el visor protector de los nuevos modelos de Opel. Y aquí estamos ahora dando una vuelta más a la rueda».

Con este singular eléctrico, Opel destaca entre las muchas marcas del Grupo Stellantis y celebra al mismo tiempo el lanzamiento hace 50 años de uno de sus coches más famosos.

«Junto con el GT, el Manta es el icono en la cima del Olimpo de Opel», afirma el especialista en coches clásicos Frank Wilke, de la consultora alemana Classic Analytics. Este analista de mercado no tiene ningún problema con la conversión. De hecho, espera que el peculiar modelo logre atraer a unos cuantos aficionados más.

El Manta comenzó su ascenso al Olimpo de Opel en 1970, cuando fue desarrollado como respuesta al exitoso Ford Capri y como hermano pequeño del Corvette Stingray, que también tenía una mantarraya en su nombre y como logotipo en su chapa.

«El coche que les presentamos hoy no descarta a ningún otro modelo como hierro viejo, sino que se une a nuestra gama existente como una adición efectiva y para satisfacer una nueva demanda», reza el comunicado de prensa con motivo del viaje inaugural del Manta en septiembre de 1970, que se realizó en una playa del Báltico alemán para hacer honor al nombre marítimo.

Técnicamente relacionado con el Opel Ascona, el Manta era nuevo, elegante, deportivo y acorde con el espíritu de la época. «Los coupés atractivos y adecuados para las familias están muy de moda. El individualismo está en demanda, y la línea formalmente independiente del Manta satisface este deseo», es como el portavoz de Opel Classic, Uwe Mertin, resume el éxito del cinco plazas.

En 1971, el primer año completo de ventas, Opel puso en circulación 56.200 coches Manta solo en Alemania y construyó exactamente 498.553 unidades en solo cinco años. Con la serie, la marca cubrió una amplia gama: desde el modesto motor de 1,2 litros con unos escasos 44 kW/60 CV de base hasta el modelo GT/E de gama alta, cuyo motor de 1,9 litros con inyección de combustible y L-Jetronic de Bosch producía 77 kW/105 CV.

Mientras que el Manta A seguía siendo un coche comparativamente serio, la segunda generación, construida a partir de 1975, se convirtió en motivo de burlas. Esto se debió no solo al amor de los aficionados, sino también al salvaje «tuning» propio de los años 80.

Las conversiones, a veces un tanto alocadas, y las bromas de mal gusto relacionadas con el coche y sus conductores, no perjudicaron ni su éxito ni su fama: en ambas generaciones juntas, el Manta se vendió, entre 1970 y 1988, un buen millón de veces. En la actualidad poco frecuente en las carreteras, el Manta sigue siendo una atracción, y la sola mención de su nombre inspira una reverente admiración entre muchos fans de Opel.

Los ejecutivos de Opel probablemente saben mejor que nadie que el Manta tiene seguidores de culto: «El coche muestra la pasión con la que construimos coches y lo entusiastas que son nuestros clientes», asevera Michael Lohscheller, presidente de Opel.

Y su equipo del taller de clásicos espera que este culto se acelere de nuevo con el Electromod, y confían en que el proyecto encuentre quizás algunos imitadores o que incluso haya un kit de conversión oficial.

Por otra parte, la firma también sabe que, por más geniales que sean, es difícil ganar dinero con estas conversiones de automóviles. «El concepto ya ha fracasado con marcas nobles, por ejemplo, con el E-Type electrificado de Jaguar», señala Wilke.

«Es difícil imaginar que una marca como Opel, de clase media y más barata, tenga más éxito», pronostica el especialista en coches clásicos. «Al fin y al cabo, ¿quién se gastaría una suma elevada de cinco cifras en la versión eléctrica de un coche clásico cuyo original, incluso en las mejores condiciones, cuesta solo una fracción de esa suma?» Según estimaciones de Wilke sobre los precios actuales del mercado, un Manta GT/E de 1970 bien conservado puede conseguirse por tan solo 25.000 euros.

¿Se trata entonces de un proyecto aislado sin planes de futuro? «En absoluto», enfatiza Lohscheller, presidente saliente de Opel. Poco antes de anunciar su dimisión, el ejecutivo prometió un nuevo Manta y presentó los primeros bocetos. «Estamos reinventando el Manta», enfatizó.

Sin embargo, Lohscheller ya ha insinuado que el nuevo coche probablemente ya no será un coupé. Según los primeros bocetos, el clásico se unirá a la tendencia de los SUV. Además, como todos los Opel fabricados para Europa a partir de 2028, el nuevo Manta será exclusivamente eléctrico.